¡Menudo clasicazo es la primera entrega de Final Fantasy!

Antes de su aparición en 1987, los juegos de rol para consola y PC eran bastante complicados, con una cantidad enorme de estadísticas. Pero con la aparición de Final Fantasy todo eso cambió: se simplificaron enormemente las mecánicas de juego, utilizándose tan solo un puñado de estadísticas fáciles de entender y unos pocos inventarios (equipo, conjuros, habilidades, etc.) bastante intuitivos.

El juego original ha envejecido mucho, aunque sigue siendo muy entretenido para los amantes de los juegos de 8 bits.

Con todo, jugar a este título requiere bastante tiempo y paciencia, pues cuenta con numerosos combates aleatorios que, además de enlentecer el avance del juego, resultan muy repetitivos; posee una historia muy lineal que resulta bastante básica, y los personajes no poseen ninguna historia particular más allá de la que tú te puedas y quieras imaginar. Pero si logras sobreponerte a todos estos elementos, podrás apreciar un concepto de juego muy interesante que no es de extrañar que haya tenido un éxito arrollador en las últimas tres décadas.

Yo lo jugué principalmente en mis ratos libres, cuando esperaba el autobús o en la cola del supermercado, pues al no requerir especial precisión en los movimientos, es fácil jugarlo en un emulador de móvil. Pese a resultar repetitivo, también es bastante adictivo, y uno termina por implicarse bastante con la exploración del mapa, por lo que si bien es cierto que al principio lo jugué más por curiosidad, al final lo terminé disfrutando enormemente.

Las versiones más modernas del juego son bastante atractivas en lo visual, resultando bastante entretenidas para jugar de forma esporádica.

Hay varias opciones para jugarlo. La primera es con una Nintendo Classic Mini, aunque en ese caso no podrás llevarte el juego encima, obviamente. También puedes comprarlo por 5 € como una aplicación para móvil, con dibujos mejorados. No obstante, lo más económico es disfrutarlo mediante un emulador: si te sientes especialmente retro, puedes emplear un emulador para NES (yo recomiendo Nostalgia NES), aunque si prefieres unos gráficos más modernos y una mecánica de juego algo más fluida, mejor hazte con un emulador de Game Boy Advance (particularmente me va muy bien John GBA). No obstante, si eres un fan de la saga, lo que no puedes hacer es perderte esta primera entrega.