No sé a vosotros, pero a mí se me hace imposible pensar en un mundo sin videojuegos. Da igual que hablemos de un Super Mario Bros., un Fornite o un Candy Crush, el hecho es que esta forma de entretenimiento es una parte más de nuestras vidas, una afición que compartimos millones de personas sin importar nuestra edad, género ni lugar de origen.

Y sin embargo, esto no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que los únicos divertimentos electrónicos que una persona tenía en su hogar, además de meter los dedos en el enchufe, eran la televisión y la radio. Es por ello que la aparición de los primeros videojuegos destinados al hogar resultó todo un acontecimiento, pese a que desde nuestro punto de vista actual esos juegos nos puedan resultar desconcertantes, cuando no primitivos. Aquí van cinco ejemplos de cómo los éxitos de ayer pueden resultar un poco difíciles de entender para los jugadores de hoy:

TENNIS (Magnavox Odyssey, 1972)

La tecnología de los primeros videojuegos dejaba muchísimo a la imaginación. Pese a todo, este juego de tenis sería la base de algunos de los títulos mejor vendidos de los setenta.

A la mayoría os sonará el Pong, el famoso juego creado por Atari allá por los años setenta y que revolucionó el mundo de los videojuegos pese a su sencillez. Pues lo que aquí tenemos es su precursor, mucho más simple: carece de contador de puntos, las raquetas son mucho más pequeñas y la pelota no se mueve con la misma velocidad y libertad que en el título de Atari.

Aunque divertido, era un juego excesivamente básico, por lo que no extraña que el Pong rápidamente se ganase el favor de los jugadores, pues las partidas resultaban más trepidantes.

BREAKOUT (Atari, 1976)

Aunque sencillo, este juego ha envejecido bastante bien, como demuestran sus muchas versiones para móvil.

La tecnología de los videojuegos fue mejorando con el tiempo, permitiendo cosas tan increíbles como… ¡tener color! En Atari buscaban un título similar al ya mencionado Pong, pero que presentase un reto diferente y cautivase la atención del jugador. El resultado fue este título, en cuya creación participó un joven Steve Jobs, y que consistía en lanzar una pelota contra unos ladrillos de colores, que desaparecían a cada golpe, teniendo que atrapar los rebotes para continuar el juego.

Aunque apareció en un primer momento para recreativa, pronto se introdujo en los hogares de millones de personas a través de la consola Atari 2600, y rápidamente siguieron docenas de clones e imitaciones para otras consolas

ADVENTURE (Atari, 1979)

Creedlo o no, pero esta imagen muestra a un héroe frente a un castillo y en la búsqueda de una llave para seguir avanzando.

Durante los años setenta los juegos de aventuras fueron bastante populares para ordenador, pero estamos hablando de aventuras conversacionales, donde todo era texto: el jugador debía imaginarse a los personajes, escribir un diario de qué había hecho y dibujar un mapa de los lugares que recorría. Es indudable que aquella forma de jugar requería una implicación mucho mayor por parte de los jugadores, pero también añadía un nivel de complejidad que no todo el mundo estaba dispuesto a afrontar.

Con Adventure se solucionó el problema, pues por primera vez había una aventura con gráficos, que permitía mucho mejor entender el mundo de juego y los movimientos del personaje. Dicho esto, tampoco hay que hacerse demasiadas ilusiones, pues el juego resultaba tremendamente simple: un punto era nuestro personaje, que buscaba una llave (que era tres veces más grande que nuestro héroe) a la par que huía de un dragón a lo largo de castillos y laberintos que en muchas ocasiones parecen obra de un artista minimalista. La tecnología de la época no daba para mucho más, y el juego tiene mucho más mérito si tenemos en cuenta que fue obra de una única persona. Aunque inspiró muchos otros títulos, es un juego que ha envejecido muy mal.

MARIO BROS. (Nintendo, 1983)

La primera aparición de Luigi tiene sin duda un gran componente nostálgico, pero por lo demás es uno de los títulos más flojos de la saga de Mario Bros.

Ya hemos hablado en alguna ocasión del origen de Mario, cuya popularidad le llevó a protagonizar su propia máquina recreativa. El título es muy querido por los aficionados a causa de la introducción de muchos elementos de los juegos de Mario, como son la aparición de su hermano Luigi, la inclusión de tortugas como enemigos y el empleo de tuberías para hacer aparecer a los rivales del famoso fontanero.

Aunque el juego fue tan popular que apareció en la NES y ha sido adaptado a prácticamente todas las consolas de Nintendo, lo cierto es que el juego resulta bastante repetitivo tanto por los escenarios como por la mecánica de juego, siendo mucho menos interesante que Super Mario Bros., que dos años después encumbraría definitivamente al personaje.

FINAL FANTASY 1 (Square, 1987)

Aunque resulta un poco repetitivo, el juego resulta bastante entretenido y sorprendente, sobre todo si tenemos en cuenta su época.

La saga Final Fantasy lleva más de treinta años cosechando éxito tras éxito, y es indudable que sus juegos poseen una gran calidad. De hecho, esta primera entrega posee una trama compleja, un sistema de magia y combate mucho más intuitivo del que era común en los juegos de rol de la época, además de ofrecer un enorme mundo para movernos y jugar, todo ello gracias a la tecnología de la NES. Los gráficos, para la época, estaban bastante bien y superaban sobradamente a los juegos de rol de ordenador.

¿Cuál es el problema? Que el juego obligaba a dar muchísimas vueltas por el mapa para encontrar los objetos que los personajes necesitaban, lo que se complicaba con la generación aleatoria de encuentros, haciendo que la aventura se desarrollase muy lentamente y obligándote a combatir en un sinfín de encuentros repetitivos. La propia historia, aunque interesante, iba apareciendo con cuentagotas, por lo que en ocasiones ni te acordabas de qué estabas haciendo o para qué buscabas tal o cual objeto.

En Estados Unidos el juego apareció con un denso manual que orientaba (o mejor dicho, llevaba de la manita) a los jugadores, señal de que la empresa tenía claro que era un poco confuso para principiantes. Afortunadamente, en las entregas siguientes fueron perfeccionando esos problemas, consiguiendo que cada entrega resultara más interesante y rica.